Nuestra historia
La Campiña de Imber Rose nace de la mirada compartida de Mamen y Rocío, madre e hija y fundadoras del proyecto. En su tienda de decoración en Madrid conviven creaciones propias y piezas de maestros artesanos, en una mezcla distintiva de color, textura y elegancia natural.
Con una perspectiva fresca sobre el hogar y el arte de vivirlo, sus selecciones celebran la belleza de la artesanía y el estilo atemporal. Vajillas, textiles y objetos cuidadosamente elegidos construyen una estética alegre, cálida y llena de color.


Detrás del nombre
El nombre Imber Rose nace de dos palabras que pertenecen al mismo paisaje.
“Imber”, lluvia en latín, representa la fuerza que nutre la tierra. “Rose”, la flor, simboliza aquello que florece gracias a ella. Juntas evocan la relación natural entre la lluvia y las flores: origen y belleza.
La Campiña de Imber Rose surge precisamente de esa idea. Un lugar donde naturaleza, artesanía y diseño conviven para crear objetos que acompañan la vida cotidiana con belleza, color y carácter.
Qué hacemos

La Campiña de Imber Rose es una concept store de decoración en Madrid donde conviven piezas para el hogar, objetos especiales y creaciones artesanales.
Una selección cuidada que combina artesanía refinada, acentos de colores llamativos y un toque de lujo luminoso, ofreciendo un mundo de inspiración para crear hogares únicos.
Dentro de este universo también se encuentra El Taller de Imber Rose, su taller de cerámica y porcelana en Madrid, donde los alumnos aprenden de la mano de la artista que elabora muchas de las piezas favoritas de sus clientes.
Entre bambalinas
Detrás de La Campiña de Imber Rose hay un proceso constante de búsqueda e inspiración. Mamen y Rocío recorren talleres, descubren artesanos y exploran nuevas combinaciones de color y textura para construir el universo creativo de la marca.
Cada colección, cada objeto y cada pieza nace de esa curiosidad por el diseño, la artesanía y la belleza de los detalles. Un proyecto donde conviven la decoración, la creación y el deseo de compartir una forma distinta de vivir el hogar.
También es un espacio donde diseñan y crean algunas de sus propias piezas y donde, a través de El Taller de Imber Rose, comparten su campiña con quienes desean aprender el arte de trabajar con las manos.
Detrás de bastidores disfrutan de crear, viajar y explorar hasta encontrar aquello que siempre les recuerda lo mismo: que la vida, con su lluvia y sus flores, merece ser disfrutada.
Y que cuanto más embellecemos esos pequeños momentos, mejor se vuelve.



